Valores

Desde noviembre de 2010, los castells son reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Está claro que su valor estético y el desafío de la gravedad influyeron en ello, pero el principal motivo del reconocimiento son los valores que los castells llevan implícitos.

Amateurismo

Los castells son una actividad totalmente altruista. El casteller no cobrar por formar parte de una colla. Ser casteller es ponerse al servicio de un proyecto en que la única recompensa será la satisfacción de conseguir los retos, de la autosuperación.

Ocio no consumista... y en familia

Por otro lado, los castells son a la vez una actividad gratuita: el casteller no paga por formar parte de una colla, de modo que es una oportunidad de invertir el tiempo de ocio: hacer castells es tener dos o tres ensayos al atardecer durante la semana y una actuación el fin de semana, a menudo en otros pueblos o ciudades de Cataluña. Además, es una actividad de la que se puede disfrutar en familia.

Trabajo en equipo

En los castells, la gloria es siempre colectiva. Tan importantes son los castellers que forman la pinya como el enxaneta que culmina el castell. Es necesario que cientos de personas cumplan cada uno con su función para que la colla alcance el éxito.

Tu también puedes ser casteller

Las colles castelleres son abiertas e inclusivas. Todo el mundo es bienvenido y todo el mundo es útil. En una colla hay hombres y mujeres de todas las edades, desde los más pequeños hasta los mayores, y también de todas las condiciones sociales y orígenes. Para unirse solamente hace falta ir a algun ensayo y apuntarse.

Espacios de cohesión social e integración

La inclusión y la integración son también valores esenciales de los castells: en una colla se conoce a gente de todos tipos, se hacen amigos, se conoce y se practica el idioma, se viven y prueban los hábitos y la cultura local... Por esto pertenecer a una colla ha ayudado a miles de recién llegados a integrarse en la sociedad catalana en las últimas décadas.

Solidaridad

Además, los castells son solidarios por definición: el casteller “regala” al grupo su esfuerzo, sufrimiento, valentía, tiempo... Y, a cambio, sólo espera que el resto de castellers haga lo mismo. Por otro lado, en las colles también encontramos solidaridad en el sentido clásico: las relaciones que se establecen entre los miembros hacen que unos y otros se ayuden. Los castells crean red.

Modelo asociativo abierto, plural y democrático

Las colles castelleres son asociaciones abiertas, a las que todo el mundo puede unirse y en las que la opinión de todos es escuchada. La norma básica de funcionamiento interno son los estatutos de cada colla, que la asamblea de castellers ha aprovado democráticamente. También corresponde a la asamblea la elección de las juntas técnica y directiva. Además, las colles están agrupadas en la Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya, entidad que también elige sus órganos de gobierno y toma las decisiones de forma democrática. Así, aún siendo heredero de una tradición bicentenaria, el mundo casteller sigue un modelo completamente democrático.

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